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Transfusión sanguínea

Transfusión sanguínea y de sus hemoderivados

Introducción

La transfusión sanguínea es un procedimiento enfermero que consiste en introducir por vía endovenosa sangre o algunos de sus hemoderivados. Las bolsas de sangre proceden de un emisor vivo, es decir, de un donante que altruistamente cede su sangre a un centro de transfusión regional.

Motivos

Este procedimiento se realiza por distintos motivos que afectan al paciente y pueden ser:

  • Anemia de carácter moderado a grave que no puede ser sustituida por otra terapia.
  • Reponer un déficit de volemia.
  • Mejorar la calidad en el transporte de oxígeno.
  • Compensar el déficit de ciertos componentes sanguíneos en pacientes con alteraciones hematológicas por diversas patologías.

Fases

La transfusión sanguínea consta de tres fases que son:

  1. Solicitud de la transfusión: Se realiza por prescripción médica cuando hay una situación de las descritas anteriormente. El médico rellenará la solicitud pertinente explicando el motivo de transfusión, la firmará y la cumplimentará con la firma del paciente o un familiar autorizado.
  2. Extracción de sangre para pruebas cruzadas: Se le realizan al paciente para conocer la compatibilidad entre donante y receptor y el análisis de su tipificación ABO y grupo Rh. Antes de la obtención de la muestra observaremos que el paciente tenga un acceso venoso, si no es así le canalizaremos una vía periférica de calibre adecuado( 20G o 18G) y de ahí sacaremos la muestra, que irá recogida en un tubo de edta, el cual debe ir perfectamente cumplimentado con los datos del paciente, hora y fecha de extracción y nombre completo del enfermero que realiza la prueba. Para finalizar, se le dejará puesta al paciente una pulsera identificativa, que se desechará en un máximo de 48 horas tras la transfusión.
  3. Administración de la transfusión: La administración de sangre o de sus hemoderivados siempre irá precedida de una comprobación de los datos de identificación del paciente y de la bolsa a administrar. Estos datos se contrastarán con la historia clínica y con la pulsera identificativa.

Material

  • Suero salino al 0,9%.
  • Filtro de sangre estándar.
  • Filtro de sangre especial si fuese recomendado por el banco de sangre.
  • Guantes no estériles.
  • Gasas.
  • Batea.

Procedimiento

Una vez comprobados que los datos del paciente y de la bolsa destinada a él son correctos, palparemos la bolsa para comprobar qué temperatura tiene. Si es muy fría, esperaremos unos minutos a que se atempere. Si tiene buena temperatura nos colocamos los guantes y perforamos la bolsa con el filtro de sangre, la purgamos y la depositamos en la batea. También prepararemos el suero fisiológico si no lo tuviera pautado el paciente.

Antes de iniciar la transfusión tendremos en cuenta que mientras infundamos la sangre no debe pasar otro medicamento IV por la misma vía y se debe evitar la ingesta de alimentos sólidos.

Comenzaremos pasando el suero fisiológico durante unos minutos mientras observamos el estado del paciente para detectar posibles reacciones transfusionales. En este momento, le tomaremos la tensión y temperatura.

Una vez iniciada la transfusión, tendremos en cuenta el ritmo de la misma, dependiendo de lo que administremos:

  • Concentrado de hematíes: tiene una duración entre 1-3 horas, no debe durar más de 4 horas.
  • Plasma fresco: entre 10-30 minutos.
  • Concentrado de plaquetas: entre 5-10 minutos.

Una vez finalice la transfusión, registraremos hora de inicio y final, posibles efectos adversos y firmas del personal que haya intervenido.

Posibles efectos adversos

  • Aparición de fiebre: Si vemos un signo inequívoco de una subida de temperatura ( tiriteos, escalofríos) la tomaremos. Si tuviera fiebre, pararemos la transfusión y administraremos un antitérmico, preferiblemente paracetamol. Una vez solucionada esta reacción se reanudará el procedimiento.
  • Aumento de Tensión Arterial: Si ocurriese, bajaremos el ritmo de infusión calculando que la bolsa dure unas tres horas.

Si persisten estas reacciones y aparecen más como: malestar general, escalofríos, dolor lumbar, disnea, hipotensión, hemoglobinuria, fracaso renal o shock, pararemos la transfusión de inmediato y avisaremos al médico de guardia.